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sábado, 9 de mayo de 2009

Romántico nacionalismo: Bécquer, Pompeu Fabra y Macià


A lo largo de la historia han pasado todo tipo de personajes, héroes y antihéroes de la civilización humana que han dejado, nada menos, que su recuerdo. Con un ejercicio de imaginación, es posible unir épocas y juntar en una conversación a personajes tan dispares como curiosos. Con el fin de complacer los deseos de nuestro maestro, J.M. Perceval, vamos a reproducir cuál podría ser una conversación entre el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer y el republicano catalán Francesc Macià. Como mediador, Pompeu Fabra. 

El lugar no puede ser otro que el Bar-Restaurante elitista 'Quatre gats', en Barcelona. La distancia entre el movimiento catalanista cultural y el pueblo catalán es un hecho y Francesc Macià quiere pedir consejo al romántico Bécquer. En el bar coinciden con Pompeu Fabra, quien se suma a la conversación.

Francesc Macià: Miri vosté, Gustavo oi?, jo sóc de poble sap i m'he adonat que...
Bécquer: Eh, eh...para, para. No le entiendo.
F.M: Casun dena!!!! Bueno, le decía que yo soy de pueblo y me he dado cuenta de que nuestro catalanismo y el de la gente de la calle está a años luz.
Pompeu Fabra: Y no saben que hacer.
B: Ya estamos otra vez con la misma historia. Mira que sois pesaos eh...
F.M: Sí, sí, pero qué, ¿qué podemos hacer?
B: ¿Tan mal os trata España?
F.M: No lo quieras saber, si yo te contara...
P.F: No comencis Francesc, no comencis que ens coneixem.
B: Mirad, a mi dejadme. Yo soy romántico ya lo sabéis, uno más de estos del s.XIX que vivimos, pero no quiero saber nada del estúpido nacionalismo vuestro que perseguís. No llegareis a ningún lado. Podríais recopilar la ortografía de vuestra lengua, pero...
F.M: Fabra és perfecte!! Recopilem l'ortografia del català.
P.F: Això ho puc fer jo.
F.M: Gustavo, no te voy a tener en cuenta lo de estúpido por la gran idea que nos has dado.
B: Bah, dejadme en paz. Yo no quiero saber nada. Tanto nacionalismo y progreso. Y la mujer qué, también queréis que gane papel en la vida política y social no? Estáis locos. Fracasaréis. La mujer es la culpable de todo los males de la sociedad.
F.M: Eh, eh para, para. Mira anda vete de aquí sevillano, digo ES-PA-ÑOL. Vete con tus leyendas y tus rimas a otra parte.

Y se fue, a la vez, que Francesc Macià y Pompeu Fabra pedían una copita de vino del Penedés para celebrar la nueva idea que les había dado, sin querer, el romántico de Bécquer. Ésta es la posible conversación que se podría dar entre un republicano del s.XIX y un poeta español. Como siempre, basada en los tópicos y estereotipos que todos nos creamos.

miércoles, 29 de abril de 2009

Humor y sátira política: tópicos y estereotipos españoles


"Sakamura, Corrales y los muertos rientes" de Pablo Tusset es una perfecta enciclopedia sobre los tópicos españoles, combinados con el grado perfecto de sátira política y humor, para conseguir un libro para no parar de reír. 

En clase estuvimos viendo los tópicos, estereotipos y arquetipos. La obra de Tusset se aprovecha de todas estas construcciones mentales o imágenes que cada uno tenemos para disfrutar de ellas, a la vez, que consigue cierta crítica política. 

¿Quién no conoce los tópicos españoles? Si los catalanes somos unos 'agarraos', los madrileños son un tanto chulescos, los de Bilbao unos 'machotes' y los 'maños' un tanto tozudos, los andaluces unos vagos que están siempre de fiesta y los gallegos unos 'pueblerinos'. Estos son algunos de los crueles tópicos nacionales. Pero no olvidemos los estereotipos. Si nos preguntamos por la imagen que nos hacemos sobre un catalán, seguro que imaginamos a un señor con una barretina, bebiendo en un 'porró' o bailando una sardana o hablando un tanto extraño. Polacos nos dicen en Madrid. Y así, podríamos seguir región por región.

Lo bueno es que a todos nos gusta reírnos de esto. Y así debe ser. Las cosas con humor sientan mejor. Y el libro de Tusset es un ejemplo de ello. Reconozco que no es el estilo de libro que suelo leer, pero también, reconozco que, de vez en cuando, entra un libro fresco y alegre como éste.