viernes, 4 de septiembre de 2009

Calle Genaro Garza García

Igual que ocurren cosas sin sentido alguno, de repente se nos viene a la mente situaciones, recuerdos aparentemente olvidados o como es este caso destellos de felicidad.

Eso es lo que sentía en muchas ocasiones al pasar por la calle Genaro Garza García. Para entrar a esta recta debes antes dejar atrás la transitada avenida Eugenio Garza Sada, grandilocuente arteria, soberbia, exultante, que cada día ve pasar infinidades de individuos perdidos en su camino en busca de algo tan lejano y a la vez tan cercano.

Lo encontré en la calle Genaro Garza García. En lo más ínfimo de la subida, humilde y abandonada, dañada por la acción inhumana, sucia y descuidada. Tras un mecánico y un carrito de venta de tacos varias 'barracas' se alineaban con sus paredes de madera o chapa y sus techos indefensos al tiempo y la naturaleza. Subiendo llegabas a mejores hogares, más acomodados; como si la misma carretera nos clasificara a los tipos de familias según los niveles de bienestar. Abajo, donde antes se inunda la calle, lo pobre, lo bajo. Arriba, como en un atril, lo rico, lo alto, lo bueno. Y en medio allí estaban ellos.

Un grupo de niños y niñas que descalzos jugaban y reían. Unos pequeños que crecían en medio de la tristeza, del horror, en medio de la nada, porque nada tenían. Enfrente, su madre, abandonada por su marido, sobreviviendo vendiendo víveres, luchando para ella y los pequeños.

Y allí estaban ellos. No me pregunten por qué, porque no lo sé. Pero verlos me hacía feliz. Me regalaban su alegría, la compartían conmigo, sólo con sus sonrisas. Son destellos de felicidad. No la busqué, pero la pelota llegó a mis pies. Es la calle Genaro Garza García. Hoy lo he recordado. Tampoco sé por qué. Y nunca, nunca, nunca, lo olvidaré.

miércoles, 22 de julio de 2009

"El 95% es fútbol. Eso es de un país subdesarrollado"

El otro día haciendo 'zapping' me encontré con esta tajante cita del cocinero vasco Karlos Arguiñano, mientras se encargaba de sus quehaceres culinarios: "El 95% de un informativo es fútbol. Eso es de un país subdesarrollado".

Ni tanto ni tan calvo, aunque sí es cierto que el fútbol, tal es su importancia en nuestra sociedad española, que lo engulle todo. Me incluyo como culpable de esta devoción futbolística, teniendo en cuenta que soy un seguidor 'culé' y que sigo con exageración el mercado de fichajes, en especial, el del FC Barcelona.

Esto no les libra de una crítica a todos los medios de comunicación que se saltan, en muchos casos, el análisis correcto de un acontecimiento a la hora de escoger la importancia de la noticia y el tiempo a dedicarle. Sólo vale fútbol y si es del Real Madrid o el FCB mucho mejor. Me recuerda a las semanas pre-elecciones, en donde, en Cataluña, la televisión pública está obligada a reservar un espacio informativo a cada partido (el tiempo según la cuota de partido), independientemente de la importancia de la noticia. Es por ello que en muchas ocasiones nos vemos obligados a ver las barbacoas que hace el señor Montilla, las 'calçotades' del señor Mas y así todos los principales cabecillas de los partidos.

En el espacio de deporte pasa algo semejante. Y, por tanto, como al equipo de natación sincronizada y, en particular, a Gemma Mengual -una de las mejores deportistas a nivel internacional que ha tenido Cataluña y España en los últimos tiempos-, se le va a reservar un espacio reducido, yo les dedico este pequeño comentario.

Hace unos minutos acaban de conseguir en los Mundiales de Natación de Roma el primer oro, tras las tres medallas de plata. Todavía optan a tres medallas más, pero no importa. Ya se puede decir por toda la trayectoria que llevan que tienen un hueco en la historia del deporte del país. Son un equipo ejemplar. Felicidades artistas!

Sin embargo, hoy en los deportes veremos como Cristiano Ronaldo enseña su tableta de chocolate o como Eto'o pide un millón de euros más al Inter.

viernes, 10 de julio de 2009

En qué sociedad vivimos...


Los vínculos familiares y el cariño que le tengo a la comunidad navarra se refleja con mi pasión que le tengo a una de las fiestas más importantes de España: San Fermín. Pese a que para muchos sea extraño, me encantan los toros y el 'encierro' y, sin embargo, estoy en contra de las formas con la que se les ejecuta, cruelmente, en las plazas de toros para disfrute de sus seguidores. No soy uno de ellos.

Como cada mañana, desde el 7 de julio y hasta el 14, me levanto para ver el encierro por televisión. Hoy lamentablemente ha fallecido un joven de 27 años, debido a una cornada en la zona del cuello. El chico era un aficionado de Alcalá de Henares que solía acudir a la capital navarra para seguir los encierros cada mañana. Y hoy, Capuchino, un toro colorado de la ganadería Jandilla, acabó con su vida.

Mi sorpresa y mi enfado llega cuando leyendo algunos comentarios por Internet, en concreto en Youtube, veo como hay indeseables que se alegran de la muerte de este muchacho, simplemente, por ser participe de una fiesta que ellos rechazan. ¿En qué sociedad vivimos? ¿Cómo se puede alegrar alguien de la muerte de un joven de 27 años que corría delante de un toro?

Mi rechazo al maltrato de los toros en la plaza es total. Siempre he dicho que deberían de soltar al toro y que el profesional fuera capaz de torearlo con toda su bravura; sin banderillas ni jinetes clavando verdaderos arpones. Es un espectáculo deplorable. Dicen que es una tradición, historia. Sí, de acuerdo, pero hay que saber marcar unos límites adecuados a los tiempos que corren.

El encierro, en cambio, reduce notablemente el sufrimiento del toro en comparación con la corrida vespertina. Por hacer una metáfora, soltar un toro por las calles adoquinadas de Pamplona es para el toro como si las personas corriéramos sobre una pista de hielo, con el riesgo evidente de caídas. Nada que ver con la matanza exhibicionista de las tardes. Es por ello que deberíamos diferenciar dichas actividades culturales. Eso sí, en todo momento me estoy refiriendo a los encierros de las fiestas de San Fermín y no, por tanto, a todas esas fiestas de pueblos en donde se sueltan vacas y toros bravos, cuyas condiciones y circunstancias desconozco.

Sea como sea, es injustificable la alegría por la muerte de este muchacho. Me gustaría pensar que no es verdad, que no saben lo que dicen. Pero lo peor es que, realmente, lo piensan.

Humildemente, descanse en paz.

sábado, 30 de mayo de 2009

Indignación y vergüenza

Estos son los sentimientos que acabo de tener, tomándome un cortado y leyendo el diario de hoy. He tenido algunos más, pero el respeto y la vergüenza que algunos tenemos (no como el político de quien os hable) no me permite ser tan explícito. 

El señor Mayor Oreja, candidato del Partido Popular a las elecciones europeas del próximo 7 de junio, -retiro lo de señor-, secundó las palabras del cardenal Antonio Cañizares, el cual afirmó que es peor abortar que el abuso de menores, según publica el diario El Periódico de Cataluña.

Hay ocasiones en donde las expresiones se pueden mal interpretar y la culpa, claro, siempre será de nosotros los periodistas. Pero en este caso, la comparación odiosa del candidato popular es inequívoca. Y lo peor es que realmente lo piensa.

¡Impresentable!


jueves, 21 de mayo de 2009

1984


Éste es el título de la magnífica novela de George Orwell que cayó en mis manos hace poco por el módico precio de un euro, gracias a una de las tantas campañas de la UAB. Todo lo que promueva la lectura es digno de mencionar.


'1984' no está catalogada, ni mucho menos, como un ensayo. Sin embargo, la novela de Orwell disfraza una crítica ardiente de los sistemas totalitarios, en general, y del comunismo en particular. He escogido esta novela como ejemplo de 'ensayo' para la actualización de esta semana porque levantó en mí, además de la satisfacción de una buena lectura, una preocupación por la vigencia de las palabras del autor.


Más allá del insípido argumento que relaciona el programa del Gran Hermano con esta obra, vivimos en una sociedad dominada por las pantallas: ¿cuántas televisiones tenemos en casa?, los ordenadores, el móvil, el ipod, mp3 y 4, los proyectores...El otro día lo comentábamos en clase y es curioso como hemos convertido un tablón blanco de madera o una lona de plástico en un soporte para crear una imagen proyectada (pantalla).


La invasión de nuestro entorno por las pantallas aumenta el bombardeo de informaciones o lo que es lo mismo, aumentan las influencias que recibimos a lo largo del día. En este sentido, tienen un papel fundamental los medios de comunicación. El individuo es constantemente manipulado, controlado por las élites de poder.


La globalización, el triunfo del capitalismo y la eficacia del neoliberalismo perverso, la individualización de la persona y la división y desestructuración de la sociedad han convertido a cada ciudadano en un ratón presa de un ave rapaz.


¿Es nuestra democracia el verdadero poder del pueblo o es la máscara que encubre a las élites?


sábado, 16 de mayo de 2009

Observador (II)

Todo genio de la humanidad y todo artista ha querido dejar huella con aforismos diversos. Oscar Wilde fue un experto de este campo (ver proverbios O.W). Pero me interesa más la gente de a pie, genios como pocos que también intentan ofrecer sus perlas. 

El otro día iba en el metro, como cada mañana a las 8, dirección plaza Cataluña, y entre los cabezazos y los ojos achinados del sueño, vi una pintada encima del plano del metro de Barcelona. 

"SI CADA MAÑANA NOS ARREGLAMOS EL PELO, ¿PORQUÉ NO EL CORAZÓN?"

Ya que pintó un inmueble público, al menos fue con una buena idea y no con el nombre de su novia o novio, o con algún insulto. Me pareció curioso. ¡Que lástima que no haya ni secadores, ni planchas, ni tintes para el corazón!

Observador (I)


Es costumbre de todos intentar definir al prójimo, cuando ni siquiera sabemos enunciar tres adjetivos que nos presenten o representen.

Podría escoger la palabra objetividad para definir mi blog. Todos los medios de comunicación buscan la objetividad en sus informaciones, por encima de todo, y así lo hacen creer a sus 'clientes'. Sin embargo, todo aquel que estudia el mundo de la comunicación sabe que no existe; que ni siquiera un dato numérico cuya verdad es irrevocable justifica la objetividad. Simplemente, por el hecho de escoger una cifra estadística y no otra, el periodista debe de elegir una y desechar otra y aquí el profesional toma una decisión personal y única, invadido por la subjetividad. Yo no voy a mentir, por tanto, a quien me lea.

Si no miento, podría escoger la palabra honestidad. La RAE nos ofrece sinónimos de honesto como decente o decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto o honrado. Digamos que la palabra honestidad está muy ligada a la verdad, pero ¿acaso existe la verdad? ¡No! No hay verdad en el mundo de las ciencias sociales, hay opiniones que según su argumentación podrán estar más cerca o más lejos de esta nueva Ítaca, que es la verdad. En las ciencias sociales, todo es relativo y, por tanto, no encontraremos una verdad suprema, sino la verdad individual. Mi blog es mi opinión, mi punto de vista...mi verdad.

Reduciendo algo tan abstracto como la verdad a la primera persona, reconociendo mis limitaciones y debilidades en el campo de la cultura, podría definir el blog con la palabra humildad, pero dicen -y con mucha razón- que quien presume de humildad deja de serlo.

Así que voy a tomar la palabra de John Carlin, periodista británico y escritor, cuando definía al periodista como un observador. Los periodistas somos gentes que vamos por el mundo hablando de todo, sabiendo o sin saber, criticándolo todo, proponiendo, opinando, interpretando, argumentando, analizando, construyendo, despotricando algunos, elogiando otros, aparentando que sabemos, a veces sin saber... Lo que sí estoy seguro de que soy es un observador y así quiero definir mi blog, como un espejo de mí, una representación de mi persona, un espacio que es capaz de desgranar todas las facciones de mi subjetividad y que todos, esa es la grandeza de Internet, todos pueden observar.